¿Influye el período prenatal en nuestra vida? (3 de 3)

Conferencia de Marie-Andrée BERTIN, Presidenta de la OMAEP – Organización Mundial de Asociaciones de Educación Prenatal- . Dictada en el Auditorio Carlos Lleras Restrepo en la sede nacional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Miércoles 4 de Abril del 2001.

LAS DEDUCCIONES DE LOS FACULTATIVOS

¿Qué conclusiones prácticas puede extraer el estamento médico de éstos conocimientos para mejorar su práctica?

La Dra. Richard, en la tesis anteriormente mencionada, propone a los ginecólogos y a las comadronas ir más allá del estricto control del desarrollo somático de la gestación, y tener igualmente en cuenta las dificultades a nivel psicológico de las mujeres. Sugiere a los pediatras que señalen las eventuales causas prenatales de las dificultades de los bebés y de los niños. “Reconocerlas, permite a las madres exteriorizarlas, luego tranquilizarlas, desculpabilizarlas. y a menudo contribuye a la desaparición de los síntomas en el niño, a veces de forma definitiva‘.

Y A LOS FUTUROS PADRES, ¿QUÉ SE LES PUEDE SUGERIR?

Que expresen su amor, que liberen su creatividad para establecer con su bebé un vínculo personal según su propia naturaleza y su propia cultura. Con toda libertad. Y manteniendo toda su espontaneidad.

  • Informar a los jóvenes

Ahora bien, mantener la espontaneidad implica que estos conocimientos hayan sido integrados en la consciencia como elementos naturales de la vida. Y esto requiere que sean dados a los jóvenes, que los conozcan mucho antes de concebir un hijo. Deberían acompañar a las informaciones anatómicas, fisiológicas y profilácticas que constituyen actualmente el capítulo sobre “educación sexual” incluido en los programas escolares. Estas informaciones se incorporarían a la intuición profunda de los jóvenes, alimentarían su afectividad, les confortarían en su valor personal frente a la vida, en sus propias capacidades de convertirse en padres. También les abrirían la esperanza de una colaboración consciente y responsable en la obra creadora de la vida.

Lo afirmo por haberlo constatado en mis frecuentes contactos con los jóvenes. Me acuerdo de una joven que exclamó, entusiasmada: “¡Entonces, el primer “deber” de una mujer embarazada es estar contenta!” ¡Pues sí! Pero eso no es siempre tan sencillo. Una futura madre, según las condiciones actuales de su vida, según su propia historia – es decir, su propia gestación, su nacimiento, su infancia, incluso su adolescencia – puede experimentar a veces sentimientos de miedo, de duda, de ambivalencia. Que los considere como normales, que los acepte y se esfuerce en volver a encontrar un estado interior positivo, ayudándose de todo lo que la hace feliz: la naturaleza en donde todo canta, todo vibra; las obras de arte que la inspiran; el niño tendrá el gusto por la belleza. Que ella misma realice actividades artísticas.

  • El papel del padre

En este terreno, el papel del padre es muy importante: ¿quién mejor que él puede hacer a su hijo feliz a través de una madre feliz y segura? Un proverbio chino dice que si la madre lleva al niño, corresponde al padre llevar a la madre y al niño. Un adagio occidental sugiere al padre que si no lleva al niño en su cuerpo, puede llevarlo en su corazón y en sus pensamientos. Entonces, en algún lugar de su naciente psiquismo, el niño se sentirá amado, esperado, reconocido, y se abrirá, confiado, a las fuerzas de la vida.

  • Las dificultades de la vida

Pero, no sin razón ustedes me dirán que la vida puede dificultar este ambiente ideal a través de un estrés violento de la madre (un accidente de coche), una dificultad grave (el padre se queda sin trabajo), la pérdida de algún ser querido. La futura madre puede perder a su propia madre, a otro hijo, a su compañero. Entonces, ¿el sufrimiento, el dolor de la madre va a repercutir en el feto? Sin duda alguna. No se puede evitar. Pero la madre puede entonces hablar con su bebé, como recomienda Francoise DOLTO. Que lo tranquilice. Que le diga, por ejemplo: “es verdad bebé, hoy sufro. Pero eso va a pasar. Algún día, seremos felices juntos y verás, para ti la vida será bella”. Y el niño grabará entonces el mensaje que aunque la vida, a veces, tiene golpes duros, éstos se pueden superar. El esfuerzo valeroso de su madre despertará en él las primicias de un carácter sólido y fuerte.

LAS IMÁGENES MENTALES

Pero más allá de este plano emocional, afectivo, ¿los pensamientos, las imágenes mentales de la futura madre le llegan al feto? Hay numerosos hechos que nos lo hacen pensar. Acordémonos de ese hombre que había percibido la intención de muerte presente en la conciencia de su madre cuando ella había intentado abortar bañándose en agua muy caliente.

  • Unos hechos

Los Doctores Picard y Antonini, en su libro “Cómo curar el reuma“, tratan en un capítulo de la influencia de la mente sobre la salud, citando un caso extraordinariamente sorprendente, ejemplar . Citémosle:

El hombre, ese animal consciente, tiene toda su vida y toda su sustancia impregnadas de alma y de pensamiento“.

Durante su embarazo, la mujer encinta forma a su hijo con su cuerpo y también con su espíritu.

He aquí una historia verídica, a la vez dramática y sorprendente, de la que hemos sido personalmente testigos:

En abril de 1940, un joven soldado de permiso fecunda a su joven mujer. En mayo, durante la ofensiva alemana, un camarada regresa y le dice a la mujer: “No te preocupes, tu marido está a salvo, está prisionero en Alemania. Desgraciadamente, ha recibido una bala en el brazo y se lo han tenido que amputar por debajo del codo“. El shock que recibió esta mujer debió ser fuerte: en enero de 1941, da a luz un bello niño amputado congénitamente de un brazo… ¡Una historia increíble! Quizás, pero nuestra naturaleza está hecha así. No siempre es tan notable, tan evidente, pero en gran parte, el pensamiento domina la salud.

Cierto número de testimonios análogos nos han sido dados por madres o por comadronas, a lo largo de las conferencias.

En el caso relatado por estos médicos, el shock debió ser profundo, pero la imagen mental del marido amputado, fuertemente cargada emocionalmente, ¿no debió obsesionar largo tiempo a esta joven mujer? Esta visión parece haber interferido poderosamente en el esquema natural que estructuraba el embrión.

Se plantea entonces una cuestión: ¿cómo evitar esto? Sustituyendo la imagen y las emociones negativas por la imagen de un bebé extraordinario colmando a sus padres de alegría. Y si esto resulta difícil se debe buscar alguna ayuda psicológica apropiada. Para tener la posibilidad de darle la vuelta a la situación, hay que estar informado de los peligros que se corren y de los medios apropiados para evitarlos.

Este ejemplo, afortunadamente rarísimo, sugiere que a la inversa, pero siguiendo el mismo proceso, las imágenes positivas cargadas de alegres certidumbres son capaces de aportar un plus, un extra, en todos los aspectos, al ser que se está formando. ¡Y esto es muy reconfortante! ¡Qué esperanza, qué valorización para la mujer formadora de vida!

  • A la búsqueda de una explicación

¿A través de qué proceso actúan las imágenes mentales? La ciencia clásica, actualmente, no puede dar una respuesta. Sin embargo, la física cuántica propone “modelos”, esquemas explicativos que van afirmándose año tras año, y que podrían darnos algunas pistas serias y convergentes.

Así, Schroedinger ha demostrado experimentalmente cómo la consciencia de un observador podía sacar del estado de improbabilidad a las partículas elementales, introduciendo un orden en su comportamiento.
Por otra parte, físicos franceses, ingleses y americanos (tales como Charon, Vincent, Bohm, Capra) han constatado que las partículas de los átomos son capaces de grabar las informaciones que les llegan, recordarlas y comunicarlas a otras partículas. Y dicen que la naturaleza de las informaciones incorporadas modifica la calidad vibratoria de la partícula.

Biofísicos tales como R. Sheldrake hablan de unos campos universales, llamados morfogenéticos o bióticos, que aseguran la perennidad de las formas específicas de una especie enriqueciéndose de las experiencias de los individuos de esa especie.

En el Este, algunos investigadores conciben de manera similar un campo biológico constituido por partículas libres formando un campo electromagnético globalmente neutro que regula los procesos de reproducción y de evolución de las diversas formas de vida. Este campo biológico sería igualmente portador y vector de todas las informaciones. Y cada célula, considerada como un sistema electrónico complejo, estaría en interacción constante con este campo portador de informaciones.

Pero, a la espera de que estas hipótesis sean definitivamente probadas, la vida continúa, y desde hace bastante tiempo la posibilidad que tiene la consciencia de mejorar las funciones, las estructuras y los órganos del cuerpo humano, es utilizada en profilaxis, en educación y en re-educación.

  • Vivir hoy

Actualmente, se ha constatado que la consciencia de la madre puede positivizar la educación que se opera naturalmente en el niño a lo largo del embarazo. En otros términos, ella puede alimentar con informaciones positivas el banco de datos que se constituye celularmente en su hijo desde su concepción.
La futura madre puede, por la calidad de su estado interior, de sus sentimientos y de sus pensamientos, introducir más orden, más salud, más estabilidad y adaptabilidad en el psiquismo, pero también en las células mismas que constituyen día tras día el cuerpo del niño.

Sabiendo esto, ¿abandonará la madre su vida interior a las fluctuaciones de su existencia, o decidirá orientarla en un sentido favorable para su hijo? Con alegría, en todo lo que le sea posible y sin ninguna culpabilidad, en lo que no lo sea. Decisión que concierne también al padre y al entorno familiar y social de la pareja.

¡Sin culpabilidad! Lo repetimos. Los padres hacen lo que pueden. El niño puede continuar con un trabajo sobre sí mismo. Así se desarrolla la cadena de la vida.

Concretamente, ¿qué pensamientos puede cultivar la futura madre para darle un plus a su hijo? (Ella misma se beneficiará de ello, no lo olvidemos)

La mujer está dotada de un gran poder de imaginación. Y puede utilizarlo magníficamente para formar a su hijo. La imaginación es la facultad creadora del espíritu humano. Canalizada hacia la belleza, la inteligencia, la bondad, la sabiduría, puede hacer maravillas.

Por ejemplo, la futura madre puede relajarse y visualizar (“ver” con la imaginación) a hombres, a mujeres, a ella misma, a su futuro hijo… manifestando las más bellas cualidades humanas. El niño se impregnará de ellas.

Es necesario estar muy vigilantes a fin de no proyectar sobre el niño los deseos personales. El niño no tiene que compensar los eventuales fracasos o frustraciones de sus padres, ni realizar sus ambiciones. Es un ser libre, que tendrá su vida propia. Se trata pues, de depositar en él los fundamentos de cualidades de orden general a las que será sensible y que podrá desarrollar más fácilmente a lo largo de su existencia.

Y aunque no se tenga mucho tiempo, todos los padres pueden reservar un rato, preferentemente a una misma hora, por ejemplo por la noche antes de ir a dormir, para un encuentro de amor con su hijo, para hablarle, decirle cuánto se le ama, lo sano que es, lo bello que será, noble, generoso, fuerte… Dejar vía libre a su entusiasmo: no hay que temer ningún exceso en este sentido…

La futura madre puede también a lo largo del día, acompañando sus quehaceres cotidianos, comunicarse con su bebé con caricias, palabras, teniéndole presente como si ya hubiera nacido.

Este ambiente cálido y afectuoso será una alegría para ella y para su hijo.

Estos conocimientos vienen siendo difundidos desde hace varios años, y algunas parejas que ya tenían hijos han sentido el deseo de tener otro, con la plenitud de esta consciencia creadora. Nos han contado después que han tenido vivencias extraordinarias que no habían tenido antes, que este hijo era diferente de los otros y que tenían con él una relación diferente, a la vez más profunda y más fácil. Añaden que han aprendido mucho, que se han transformado, y que su vida de pareja se ha enriquecido considerablemente.

Esto es lo esencial respecto a la gestación. Pero remontémonos al verdadero origen del ser, que es la concepción.

REFLEXIONES SOBRE LA CONCEPCIÓN

Lo que expondremos a continuación no ha recibido confirmación en estudios de laboratorio: ya comprenderán por qué. Pero los hechos observados, y lo que se sabe de los campos energéticos y de la grabación celular, sugieren pensarlo.

Si cada célula integra las informaciones que le llegan y las comunica a otras células, el huevo creado en el momento de la fecundación va a grabar las informaciones que reciba en ese momento y a transmitirlas a todas las células que se formarán a partir de él, es decir, a todo el cuerpo del niño.

Así pues, los padres, cuando se unen, generan con las sensaciones, los sentimientos que experimentan, un campo de fuerza muy intenso que hace vibrar todas sus células, incluidos los dos gametos que se fusionan para formar el huevo inicial. Esta vibración inicial es de una importancia primordial.

Imaginemos dos casos extremos:

El de una pareja que, un sábado por la noche, después de haber bebido bastante, de haberse peleado, quizás pegado, se reconcilia frenéticamente en la cama: corre un gran riesgo (evitemos toda afirmación absoluta) de engendrar un ser predispuesto a la sensualidad y a la violencia, pues habrá recibido esas huellas desde el principio.

En el otro extremo, imaginémonos una pareja que se une con un amor profundo, con plena consciencia de la importancia del momento que están viviendo, después de haber elevado su propia consciencia con una lectura inspiradora, la contemplación de obras de arte, la audición de una música escogida; esta pareja tendrá todas las probabilidades (también lo decimos con prudencia) de llamar a la vida a un ser de calidad.
La sabiduría popular lo dice desde hace tiempo: los hijos del amor son niños hermosos.

El jardinero que ve que vuelve la estación de la siembra, selecciona sus semillas y prepara su terreno. El ser humano consciente, cuando quiere concebir un hijo, vigila la calidad de “sus semillas”, sanea y refuerza su terreno con una vida sana y una preparación psicológica. Puede también, dicen los homeópatas, seguir un tratamiento que drene su terreno y obstaculice, en gran medida, la transmisión de secuelas de enfermedades hereditarias.

En el momento de la concepción, el padre y la madre tienen un papel de igual importancia: cada uno aporta la mitad del material genético del nuevo ser. Pero durante los nueve meses de la gestación, es la vivencia de la madre lo que es preponderante. Si la madre, la mater y la materia tienen la misma raíz, es porque los Antiguos ya sabían que la mujer, la madre y sólo ella, tiene un poder directo sobre la materia viva del niño. Este poder es tan grande que ella puede atenuar los elementos negativos y amplificar los elementos positivos del capital genético.

A MODO DE CONCLUSIÓN

De este trabajo inmenso que la naturaleza ha encomendado a la madre, a la pareja parental, todos compartimos la responsabilidad. Todos somos solidarios y responsables en cierta manera de los niños que van a nacer. Debemos ayudarles propiciando una toma de conciencia colectiva a la cual los responsables sociales deberán responder con medidas apropiadas.

Si los gobiernos, en toda la tierra, en vez de multiplicar los hospitales y las prisiones, tratasen de atenuar las consecuencias de vidas mal vividas, a menudo porque se han construido mal desde su origen, remontándose a las primeras causas, ocupándose más y mejor de las mujeres embarazadas, instruyéndolas en su papel y dándoles las condiciones necesarias para llevarlo a cabo plenamente, los resultados serían incomparablemente mejores e infinitamente menos costosos.

La educación prenatal natural, positivizada por los padres, es la prevención más fundamental, puesto que participa favorablemente en la génesis de la salud física y psíquica del ser.

En la época actual, en que nos empezamos a ocupar con toda razón de los derechos del hombre y del niño, ¿no es urgente reconocer que el primero de los derechos de un ser humano es el derecho a una concepción, a una gestación – así como a un nacimiento y a una educación – que le den desde el principio, el mejor equipaje, las mejores estructuras, resumiendo en pocas palabras, las mejores posibilidades para triunfar en su vida?

Se puede entonces esperar que, estos hombres, estas mujeres, más fuertes, más estables, más confiados en ellos mismos, más abiertos a los otros y a la vida, sean capaces de crear, a escala planetaria, un mundo más fraternal donde cada uno pueda encontrar su lugar y vivir feliz.

Un sueño que puede llegar a ser realidad muy rápidamente, si cada mujer, cada hombre, cada profesional, trata de concretarlo.

Todo esto en un plano meramente humano. Si somos capaces de trascender lo meramente humano y podemos por medio de la Oración elevarnos al Creador dejándonos impregnar por su Amor de Padre y por medio de la fe sentirnos queridos y protegidos por Él entonces todo lo dicho antes cobra un nuevo sentido que nos trasciende y da sentido a nuestras vidas.

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